Comunicado sobre el intento de entrada por la fuerza en La Molinera

El 31 de diciembre, un empresario vinculado al mundo de la hostelería/restauración de alta gama y del sector inmobiliario intentó entrar a la Molinera por la fuerza. Este individuo dispone de un importante entramado empresarial detrás y no es difícil comprender que tiene pretensiones sobre el espacio, buscando aumentar su negocio. Presumiblemente buscaba conocer de primera mano el estado del inmueble para valorar si merece la pena invertir en él. Se trata de alguien que emplea con solvencia el discurso de la defensa del patrimonio histórico e industrial de Castilla y León para justificar la reconversión de antiguas infraestructuras agroindustriales en negocios de alto standing. Eso mismo ya se lo habíamos escuchado antes al antiguo propietario del Marqués de la Ensenada, y sabemos bien a dónde conduce: todo lo que rodeó la gestión del hotel fue en su día un ejemplo paradigmático de las consecuencias que conllevan la especulación inmobiliaria y el ladrillazo.

Es un buen momento para recordar que la Junta de Castilla y León y el Ministerio de Cultura consienten que los Bienes de Interés Cultural y el patrimonio industrial, como lo era la antigua fábrica de harinas La Perla, queden en manos de la iniciativa empresarial privada. Por su parte, la Seguridad Social está sacando a subasta el edificio, valorado catastralmente en 6,8 millones de euros, para saldar la deuda contraída. Desde la Molinera consideramos que la única deuda legítima es la que se tiene con los/as trabajadores/as y proveedores/as del antiguo Hotel a los que se dejó sin cobrar. Es a ellos/as a quienes hay que resarcirles de la estafa que obró el modélico emprendedor.

Quienes pretendan convertir el edificio que hoy alberga el Centro Social Okupado la Molinera en un nuevo Marqués de la Ensenada deben saber que esa fantasía financiera no les conviene. Ni les va a salir rentable económicamente —aunque la mayor parte del dinero se lo presten terceros (mediante avales privados o entidades públicas)— ni mucho menos les será útil para la imagen corporativa de sus marcas. La cocina vanguardista y los hoteles de lujo no tienen mucho futuro en el medio rural y urbano castellano, aquejado de gravísimos problemas estructurales. De ser inteligentes, y seguro que lo son, agradecerán este consejo. Pero más allá de esto, deben saber que las personas que formamos parte de este proyecto vamos a servirnos de todas las herramientas a nuestro alcance para defenderlo. No disponemos de un capital de millones de euros como ellos, pero contamos con otros recursos de diversa naturaleza. Hay gente que se mueve preferentemente en el ámbito empresarial y que tiende a pensar que todo tiene un precio. En la Molinera los principios ni se venden ni se negocian. No hay dinero suficiente en el mundo para que puedan comprar nuestra marcha del espacio, así que pueden irse guardando el talonario para pagar otros favores.

Animamos a las miles de personas y decenas de colectivos que habéis pasado por la Molinera en estos dos años a seguir proponiendo y gestionando actividades, asistir a ellas, dotar de vida al espacio. Nuestra pretensión es continuar profundizando las posibilidades de este proyecto cultural, artístico, social y político sin igual en Valladolid, por su especificidad como espacio sustraído a las lógicas del gran capital, por su gestión, por su historia y por sus características singulares. En medio de esta ola privatizadora que quiere arrasar a todos los niveles con lo poco que queda fuera de su control, desde la Molinera levantamos la bandera de lo comunal y de la defensa de lo público, de los derechos de la clase trabajadora y del fortalecimiento de los movimientos sociales.

Este sábado a las 19:00h nos movilizaremos en defensa de la Molinera y en general en defensa de los Centros Sociales como espacios que representan que otra sociedad, cultura, economía y valores alternativos a los dominantes son posibles y necesarios. Vencerle la batalla a la especulación tendrá además una importante carga simbólica en la lucha contra la barbarie neoliberal. ¡Solo el pueblo organizado salva al pueblo! ¡No Pasarán!

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